Rusia autoriza la primera vacuna contra la COVID-19 sin completar los ensayos y la OMS advierte que deberá revisarse

 

  • El presidente ruso, Vladímir Putin, asegura que ofrece «inmunidad duradera» y que una de sus hijas ya la ha probado
Agencias 2020

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha anunciado este martes que su país ha autorizado la primera vacuna contra el coronavirus del mundo, después de menos de dos meses de pruebas con voluntarios y sin haber completado los ensayos clínicos, asegurando que proporciona una «inmunidad duradera» e incluso que una de sus hijas ya la ha probado, si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la semana pasada no incluía la vacuna rusa entre las seis que se encuentran en la última fase de su desarrollo, ha advertido que aún debe superar los trámites de precalificación y revisión que marca el organismo.

«Esta mañana se ha registrado, por primera vez en el mundo, una vacuna contra el nuevo coronavirus», ha proclamado en una reunión con el Gabinete de Ministros el presidente ruso, quien ha subrayado su eficacia, a pesar de que la fase final de las pruebas ni siquiera ha comenzado aún: «Sé que funciona con bastante eficacia, proporciona una fuerte inmunidad y, repito, ha superado todas las comprobaciones necesarias».

Moscú es consciente de que el desarrollo de una vacuna útil contra la COVID-19 antes que el resto de potencias mundiales sería un refrendo de la capacidad científica y técnica del país. De hecho, la nueva vacuna ha sido bautizada con el nombre de Sputnik, como el primer satélite artificial puesto en órbita en la historia, con el que la Unión Soviética tomó la delantera a Estados Unidos en los albores de la carrera espacial.

«Espero que en breve podamos comenzar a producir en masa este remedio», ha señalado Vladímir Putin, que también hacía votos por que «nuestros colegas en el extranjero también sigan su labor y en el mercado de los fármacos y vacunas habrá más remedios que se puedan utilizar».

Los ensayos de la última fase, a partir del miércoles

Poco después, Kirill Dmitriev, el director del fondo de inversiones soberano de Rusia, que financia en buena parte el desarrollo de la vacuna del Centro de Investigación Epidemiológica y Microbiológica Nikolai Gamaleia, ha señalado que los ensayos clínicos de la tercera fase comenzarán el próximo miércoles, con pruebas en Emiratos Árabes Unidos y en Filipinas.

Dmitriev ha avanzado, además, que la producción industrial se iniciará en septiembre y ha detallado que el Gobierno ruso ha firmado ya acuerdos internacionales para fabricar 500 millones de dosis al año, aunque ya existen peticiones previas de mil millones de dosis de 20 países. Si recibe las autorizaciones necesarias, según recoge Reuters, también se empezará a producir en noviembre en Brasil.

Este responsable también ha insistido en que la vacuna es «increiblemente segura» y ha asegurado que él mismo se la ha inoculado para comprobarlo. Según el registro nacional de medicamentos del Ministerio de Salud, consultado por las agencias rusas y recogido por AFP, la vacuna será puesta a disposición de los ciudadanos rusos en enero de 2021, aunque Putin ha subrayado que la vacunación será voluntaria, para que «lo hagan los que así lo desean».

Con todo, algunos colectivos la recibirán antes: la viceprimera ministra y encargada de Salud, Tatiana Golikova, ha indicado que en las próximas semanas se ofrecerá al personal sanitario, en primera línea de la lucha contra la COVID-19, que en Rusia ya ha contagiado a más de 890.000 personas y ha causado casi 15.000 fallecimientos.

Dudas sobre la fiabilidad y el alcance de los ensayos

La vacuna desarrollada por el instituto Gamaleia utiliza un vector viral, es decir, se apoya en otro virus modificado y adaptado para combatir al SARS-CoV-2; en concreto, usa un adenovirus -virus que causan infecciones en las vías respiratorias, entre otros tejidos-, la misma tecnología que utiliza la vacuna que desarrolla la Universidad de Oxford junto al laboratorio AstraZeneca.

Habitualmente, una vacuna atraviesa tres fases de ensayos clínicos, a medida que se va probando en poblaciones cada vez más amplias. Sin embargo, según el último informe de la OMS sobre las vacunas en marcha contra el coronavirus, la vacuna rusa solo ha informado de los resultados de la fase uno, mientras que otras cinco vacunas alcanzan ya la fase tres, previa a la autorización definitiva para su producción y comercialización en masa.

Este martes, un portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, ha indicado a AFP que Rusia no ha comunicado al organismo nada «oficial» sobre el hallazgo y ha subrayado que «entre encontrar o alcanzar la posibilidad de tener una vacuna que funciona y haber superado todas las etapas, hay una gran diferencia».

Otro portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic, ha señalado en rueda de prensa que la vacuna rusa deberá seguir los trámites que marca el organismo: «Estamos en contacto estrecho con las autoridades sanitarias rusas y las conversaciones continúan respecto a la posible precalificación de la vacuna por parte de la OMS, pero la precalificación de cualquier vacuna incluye la revisión y evaluación rigurosa de todos los datos requeridos de seguridad y eficacia». Y ha apostillado: «Acelerar los progresos no debe significar poner en compromiso la seguridad».

ACERCA AndaluzNews

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