El Gobierno aprueba ayudas de hasta 5.500 euros para comprar un coche

   

  • El programa del automóvil alcanza los 3.750 millones, incluidos créditos ICO
  • El Gobierno dará entre 400 y 4.000 euros por comprar un coche nuevo
  • El Ejecutivo destinará 350 millones en subvenciones, que adaptará en función de las emisiones del vehículo adquirido
Andaluznews 2020

A partir de hoy, martes, quienes compren un automóvil podrán beneficiarse de una subvención pública que puede llegar a un máximo de 5.500 euros, según el plan de apoyo a la automoción anunciado ayer por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y acogido con gran satisfacción por todas las organizaciones del sector. Estas ayudas públicas deberán ser complementadas por fabricantes y concesionarios con una cuantía similar, salvo en la compra de un coche eléctrico puro.

El programa, sumados los incentivos a la compra de coches, las ayudas a la industria y las medidas de desarrollo de la electromovilidad, alcanza los 3.750 millones de euros: 1.535 este año y otros 2.210 millones a partir del 2021. Gran parte de ese dinero corresponde a créditos ICO, mientras que el Gobierno también espera contar con recursos del futuro Fondo de Reconstrucción Europeo.

El vehículo adquirido no podrá superar los 35.000 euros y habrá que achatarrar uno de al menos 10 años

Muchos de los detalles de las medidas seguían sin conocerse ayer, según reconocieron fuentes de Faconauto (concesionarios) y de Anfac (fabricantes) que sin embargo celebraron el anuncio con la confianza de que sirva para animar a las familias a comprarse un coche. Se trata, además, del primer plan sectorial que aprueba el Gobierno por la Covid-19, antes incluso que el del turismo, al considerar que se trata de un sector esencial para la recuperación y el futuro desarrollo económico. Para incentivos a la compra se han previsto de entrada 450 millones, de los cuales 250 corresponden en sentido estricto al plan de renovación del parque automovilístico, y se concederán tanto para vehículos eléctricos como para los tradicionales de gasolina y diésel siempre que se lleve al desguace uno de al menos 10 años de antigüedad. Otros 100 millones corresponden a la renovación de flotas por parte de instituciones públicas y los 100 restantes a la adquisición de eléctricos (sin la obligación de achatarramiento). Para la mayoría de los posibles compradores, la subvención oscila entre los 400 y 4.000 euros, dependiendo de la eficiencia del vehículo adquirido. Pero, según lo avanzado ayer, hay una casuística en la que se podría llegar a los 5.500 euros, según fuentes del sector. Sería para quien compre un eléctrico y, además, achatarre un coche de más de 20 años, cosa que tiene un incentivo adicional. Todo ello para los particulares. Para las pymes se han previsto ayudas de entre 350 y 3.200 euros. Y, además, se ha previsto una línea ICO de 500 millones para vehículos comerciales, camiones y autocares.

En el caso de los turismos, el precio del vehículo adquirido no podrá superar los 35.000 euros (45.000 para personas con movilidad reducida o coches con etiqueta CERO), deberá contar con etiqueta de eficiencia energética A o B y emisiones inferiores a 120 gramos de CO2por kilómetro. Se prevé una ayuda adicional para personas que formen parte de hogares con unos ingresos mensuales de hasta 1.500 euros. Podrán disponerse ayudas también para la compra de los vehículos automatriculados por los concesionarios, que se encuentran en stock.

Más a largo plazo, hasta el 2022, se contemplan 2.690 millones para destinar a la cadena de valor de la industria. Según el documento difundido ayer, se trata de “atraer y movilizar las inversiones necesarias para adaptar y orientar la industria hacia las nuevas demandas de los mercados y los objetivos de sostenibilidad, la adjudicación de fabricación de nuevos modelos eléctricos o de hidrógeno y el desarrollo de nuevos modelos de negocio, de modo que la creación de empleo sea sostenible en el tiempo y resiliente ante futuros desafíos”. No hay de momento más concreción, en espera de contar con fondos europeos. Además, se contemplan 415 millones para I+D+i, y 95 para formación. También se abre la puerta a estudiar una revisión de la fiscalidad.

Ademas, el Gobierno financiará con entre 400 y 4.000 euros la compra de un coche nuevo, una ayuda que deberá ser igualada por fabricantes y concesionarios. La cuantía de la subvención variará en función de las emisiones (será más baja para adquirir vehículos menos eficientes en términos contaminantes y alcanzará el máximo para los vehículos cero emisiones) y será obligatorio desguazar un coche de más de 10 años. Esa es la receta con la que la Administración pretende relanzar las matriculaciones de automóviles tras el mazazo de la covid-19. En total, se destinarán 350 millones de fondos públicos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado este lunes el plan a dos e incluso a tres velocidades que han cocinado media docena de ministerios para ayudar a la industria de la automoción a salir del agujero en el que le ha dejado la crisis sanitaria. “Mitigar las enormes consecuencias en 2020 causadas por la covid mientras miramos hacia el futuro”, ha dicho Sánchez sobre los objetivos del plan de choque cuyas medidas se aprobarán este martes. Las acciones más urgentes son las que deben reanimar las matriculaciones en España, imprescindibles para, a su vez, activar las fábricas.

Para ello, el Gobierno ha creado dos bloques de ayudas. Una es la dirigida a los vehículos eléctricos y la infraestructura de recarga —la segunda edición del plan Moves—, que tendrá más dinero del previsto inicialmente y alcanzará los 100 millones de euros. La segunda, más polémica, es la recuperación del Plan Renove: dirigida a todo tipo de vehículos, incluidos los propulsados por gasolina o diésel. El sector de la automoción demandaba que no quedaran excluidos de las ayudas y así será. Tendrán ayudas por un importe de 250 millones de euros, aunque condicionados, y 20 millones serán para camiones, según consta en el documento elaborado por el Gobierno.

El argumento es que España cuenta con un envejecido parque de automóviles que ronda, de promedio, los 13 años. Y que esos vehículos, de gasolina o diésel, contaminan más que las actuales versiones de esas dos tecnologías. De ahí que la primera condición impuesta por el Gobierno sea mandar al achatarramiento un coche de más de 10 años si alguien se quiere beneficiar de las subvenciones —será mayor si supera las dos décadas— y que el que vaya a adquirir esté entre el 45% más eficiente de la oferta.

Así, si un particular o un autónomo compra un vehículo con la etiqueta ambiental C de Tráfico, podrá recibir una ayuda gubernamental de 400 euros si ese vehículo tiene la etiqueta energética B y 800 si es A. En el caso de un coche ECO (híbridos o de gas), las ayudas serán de 600 o 1.000 euros, respectivamente. Y para los cero emisiones, la subvención alcanzará los 4.000 euros. Entre fabricantes y concesionarios deberán igualar la ayuda que ponga la Administración, aunque para los eléctricos solo tendrán que acompañar con 1.000 euros. En el caso de las pymes las ayudas por vehículo —hasta un máximo de 30— partirán de los 350 euros y para la gran empresa, de 300 euros.

Los subsidios excluirán la compra de todo vehículo que supere los 120 gramos de CO2 de emisiones, por lo que la mayor parte de los todocaminos —también llamados SUV podrían quedarse fuera—. Y el coste del vehículo no podrá superar los 35.000 euros, 45.000 en el caso de personas con movilidad reducida o coches sin emisiones.

El Ejecutivo también ha reservado 100 millones para renovar el parque público de vehículos con vehículos eléctricos, siempre que sus condicionantes lo permitan para el servicio que tengan que ofrecer. Y permitirá a Ayuntamientos y corporaciones locales a utilizar su superávit presupuestario para renovar su propia flota de vehículos, lo que podría suponer otros 100 millones de euros.

Todos esos recursos, además de créditos ICO para comprar camiones, forman parte del plan para levantar de forma inmediata las ventas de vehículos. Hasta 2022 se destinarán 2.690 millones para potenciar la industria y asegurarse la asignación de nuevos vehículos. La industria ha asumido un compromiso en el plan: fabricar en 2030 entre 700.000 y 800.000 vehículos electrificados en España, lo que supondría una cuota del 12% del mercado europeo. El próximo año apenas habrá una quincena de modelos en las doce plantas que ensamblan vehículos en España. En total, el paquete de ayudas, que recoge 21 medidas de todo tipo, tiene un presupuesto de 3.750 millones.

“Pedíamos un plan ordenado y justo y contiene ambos ingredientes”, ha subrayado del plan Gerardo Pérez, presidente de la patronal de concesionarios, Faconauto, quien ha destacado: “Protege el empleo y el medio ambiente”. Su satisfacción era similar a la de los fabricantes, Anfac, cuyo presidente, José Vicente de los Mozos, ha asegurado que el plan supone poner “a las personas en el centro”, debido a la apuesta por el futuro de las plantas.

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