La hacienda seguía abriendo expedientes a jugadores de Mendes

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Andaluznews/agencias- Ronaldo, Mourinho, Falcao, James, Coentrao… Las informaciones de Football Leaks que este sábado comenzó a publicar en la prensa española revelan que los clientes de Jorge Mendes desviaron decenas de millones de euros entre Irlanda, paraísos fiscales como las Islas Vírgenes Británicas y Suiza. Lo hicieron durante muchos años sin ser investigados por las autoridades fiscales de varios países. Pero cuando la Agencia Tributaria española empezó a indagar, ese sistema exitoso se convirtió «en un problema muy serio» para los clientes del representante. Mientras Hacienda seguía abriendo expedientes a jugadores de Mendes, aumentaba la tensión entre sus abogados en España -el bufete Senn Ferrero- y sus socios en la empresa Gestifute.

«Pero señores, la estructura que creasteis es un problema muy serio para el jugador», resumía entonces en un correo a los portugueses el fiscalista Julio Senn, socio fundador de la firma Senn Ferrero y ex director general del Real Madrid. Su papel era complicado: defender un esquema fiscal creado por otro y sobre el que no tenía control ni conocimiento pleno. Pero aun así aceptó preservar el método Mendes frente a los inspectores del fisco español con todo lo que conllevaba. Sus reiterados avisos al entorno del agente sobre el riesgo de las empresas offshore se mezclaron con estrategias para que recibieran las mínimas sanciones posibles. Y en todo el proceso, las discusiones fueron una constante.

Las divergencias empezaron ya en 2014 cuando la Agencia Tributaria abrió sus primeras inspecciones a jugadores como Ricardo Carvalho, Fabio Coentrao y Pepe (Képler Laverán Lima). Figuras como Ronaldo y Mourinho se hallaban amenazadas. En ese contexto, el representante habitual de Mendes en España, Julio Senn, explicaba la situación a tres de los socios más cercanos del portugués: «Su interés [de Hacienda] es global, pero especialmente van en busca de estructuras de derechos de imagen que no hayan tributado nada en España y no hayan dejado ingresos para el fisco español».

Investigaciones a internacionales españoles

Ambas partes empezaban a hablar con nerviosismo de los casos ya abiertos y de los precedentes conocidos. En los meses anteriores, el ente había indagado en las declaraciones de jugadores españoles como Sergio Ramos, Iker Casillas, Xabi Alonso, Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Gerard Piqué, Carles Puyol o David Villa. Por considerar que debían tributar por todos sus ingresos como salario y nada en concepto de derechos de imagen, el ente había impuesto importantes multas. Para los jugadores relacionados con Gestifute, por sus estructuras offshore, las sanciones podrían ser mucho mayores.

El caso Mourinho fue el primer dolor de cabeza tanto para los letrados españoles como para los agentes portugueses. «El tema les tiene acojonados», resumía Julio Senn en un correo dirigido a un asesor externo, D. R., en septiembre de 2014. Y éste, consciente del problema, le respondía: «Tienen que estar acojonados porque el tema es para estar acojonados».

Según se desprende de la investigación de Football Leaks publicada en exclusiva en España por EL MUNDO a partir de los datos obtenidos por Der Spiegel y compartidos por la red de periodismo de investigación EIC, por entonces el entrenador no estaba aún al tanto de todos los detalles de la inspección que Hacienda acababa de empezar en torno a sus rentas. Además, como se desprende de la comunicación entre los abogados, la información que se había declarado podía no ser del todo correcta. Llegaba el momento de enfrentarse a Mourinho. La situación, resumía Senn, era de «una falsa calma chicha que va a explotar si le cuentan la verdad a MOU».

La verdad era, según los mismos asesores, que las cifras que habían incluido en las declaraciones de la renta del técnico estaban «un poco hinchadas». Como revela EL MUNDO, la solución requeriría, meses más tarde, medidas extremadas por parte de los representantes legales del entrenador.

Pero había un tema que les preocupaba más. Las inspecciones en marcha podían acabar alcanzando a Ronaldo y, si eso ocurría, Hacienda podía descubrir el entramado offshore del jugador. Como el sábado publicó EL MUNDO, el portugués desvió al menos 150 millones a las Islas Vírgenes Británicas de sus ingresos publicitarios entre 2009 y 2020.

Antes de que el caso alcanzara a la estrella del clan Mendes, sus asesores legales en España ya habían avisado de los riesgos que implicaban las estructuras fiscales. Pero no les habían escuchado.

«Mi esperanza sigue siendo que, basándonos en la transparencia, en el hecho de que esto ya existía antes de que viniese a España y de que sigue existiendo, en el ánimo de colaborar y en el ánimo de pagar (Hacienda necesita caja a toda costa) el tema se cierre sin que tengan la tentación de enviar el expediente a la Fiscalía», comentó el asesor externo D.R. Costaría «una pasta» a los investigados, decía el asesor. Pero para que los casos no acabaran ante los tribunales lo fundamental era evitar una guerra con Hacienda: «Creo que no ganaremos nada y el lío mediático estará asegurado. Perderemos todos».

Entregar o no los documentos

Carlos Osorio, unos de los principales socios de Mendes y su representante legal, no tenía la misma opinión en cuanto a la actitud frente a la Agencia Tributaria. Su intención era resguardar los documentos y, con ellos, la estructura fiscal. Por eso se resistió a entregar los contratos de imagen de Cristiano Ronaldo cuando los inspectores empezaron a indagar el 3 de diciembre de 2015. «Algunos contratos de licencia (por no decir todos) tienen cláusulas de confidencialidad así que no debemos entregarlos con esa facilidad», argüía el abogado portugués. «Tengan o no cláusulas de confidencialidad, la Hacienda Pública española los quiere revisar», replicaba con contundencia Senn.

Para entonces, los otros casos de futbolistas de Mendes investigados por el fisco español habían crecido en importancia. Las conversaciones entre Julio Senn y los socios del representante alcanzaron un pico de tensión cuando el español dejó por escrito el «problema muy serio» al que se enfrentaban los clientes.

«Si la estructura suponía problemas serios, ¿por qué no nos hiciste esa advertencia antes de entregar los contratos a Hacienda?», se quejaba entonces Osorio. La respuesta de Julio Senn era un mensaje explosivo con copia al mismo Mendes y una conclusión clara: estabais avisados. «Ojalá todo esto quede aquí y no consideren la estructura de Jorge en Irlanda como cooperadora necesaria para evitar tributar en España los jugadores», manifestaba el fiscalista.

Ante ese peligro, Osorio respondía con tono apaciguador. Y dada la importancia del tema, emplazaba a su colega español a una conversación en persona en su siguiente visita a Madrid.

Como avance a esa reunión puntualizaba su posición e insinuaba una cuestión que sería clave sobre todo en el caso de José Mourinho: «De lo que se trata no es de no entregar los documentos, sino de entregarlos tal cual. ¿No estábamos aún a tiempo de modificarlos?».

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